Comentario del mes de Mayo de 2009
Es conocido que en el dolor participan diferentes funciones de integración fisiopatológica y que por ello es definido como un concepto sensorial y emocional, al que se le puede añadir una función cognitiva. Todas estas facetas del dolor lo conceden un alto grado de integración y regulación, y por tanto no es de esperar que un solo tratamiento farmacológico pueda modificarlas conjuntamente produciendo alivio a los pacientes de forma armónica. Cada una de estas facetas: la sensorial, la emocional y la cognitivo-conductual, se integran en áreas específicas en el sistema nervioso central. Los estudios de neuroimagen estructural y funcional han ofrecido grandes e interesantes respuestas a muchas preguntas que nos hemos venido formulando desde hace tiempo en relación a saber en qué lugar están actuando los fármacos analgésicos. Aunque se han hecho notables avances en este campo usando la Resonancia Magnética Funcional, los estudios en animales de experimentación, que pueden sin duda darnos mucha y valiosa información, se han visto limitados por la tecnología. Aunque con un menor grado de resolución hoy ya se vienen realizando este tipo de estudios, obteniendo resultados muy significativos.
En relación con los antidepresivos, un estudio publicado este mes por el grupo del Dr. Chapman en Nottingham (Jones y cols., 2009), investiga los efectos de desipramina, un antidepresivo tricíclico inhibidor selectivo de la recaptación de noradrenalina y principal metabolito de la imipramina, sobre el dolor crónico. Este estudio se realizó en un modelo de dolor neuropático en el que se demuestra claramente la aparición de alodinia mecánica. El tratamiento crónico con desipramina indujo, además de un claro efecto analgésico, cambios funcionales muy interesantes después de realizar un análisis por Resonacia Magnetica Funcional. Los principales hallazgos se observaron en áreas más relacionadas con la dimensión cognitivo-afectiva del dolor que con la dimensión sensorial-discriminativa, aunque estas últimas también se vieron afectadas. Las conclusiones de este estudio dejan entrever la complejidad del mecanismo de acción analgésico de los antidepresivos, pero más interesante resulta saber que muy pronto estos estudios se extenderán y podremos conocer lo que hace algún tiempo se viene diciendo y es que los antidepresivos pueden aliviar el dolor crónico, no solo por la actuación sobre áreas sensoriales, sino también aquellas otras más emocionales, lo que sin duda es una gran ventaja de cara al tratamiento integral de los pacientes con dolor crónico y su calidad de vida.
Prof. Juan Antonio Mico
Pregunta del mes de Mayo
Se piensa que los antidepresivos ejercen su efecto analgésico por actuar a diferentes niveles en el sistema nervioso central, así como en diferentes áreas estratégicas de integración sensorial, afectiva y cognitivo-emocional. En relación con ello, y a la vista de los estudios recientes de Resonancia Magnética Funcional, podríamos decir que los antidepresivos podría ser efectivos por:
1. Actuar solo y exclusivamente sobre la esfera sensorial del dolor.
2. Actuar solo y exclusivamente sobre la esfera cognitivo-sensorial del dolor.
3. Actuar íntegramente sobre la esfera sensorial, emocional y cognitiva del dolor.
4. Actuar íntegramente sobre la esfera cognitiva y emocional del dolor.
Respuesta del mes de Abril
La respuesta correcta en la pregunta del mes de Abril es:
3. Instaurar un tratamiento con duloxetina a 60 mg/día como único antidepresivo.
Respuesta del mes de Marzo
La respuesta correcta en la pregunta del mes de Marzo es:
2. Los receptores beta-adrenérgicos del subtipo 2 son los más implicados en la acción analgésica de los antidepresivos tricíclicos.
|